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martes, 6 de febrero de 2007

El TLCNN


Marcello Pignataro

2/5/2007

El candidato perdedor de las pasadas elecciones nacionales, señor Ottón Solís, se fue para Estados Unidos la semana antepasada para impulsar, según dijo antes de partir, la renegociación del Tratado de Libre Comercio, dada la realidad política de la región y la diferencia que hace Costa Rica en el istmo.

Mayúscula sorpresa enterarnos que, en entrevista con Alberto Padilla en CNN, el señor Solís admitió, públicamente y para todo el continente, que el TLC es imposible de renegociar. Su caballo de batalla durante toda la campaña electoral fue, precisamente, el argumento de que sí era viable la renegociación y, para aquellos que no conocemos totalmente a fondo el texto del Tratado, nos quedó la duda.

Adicional a lo anterior, y como queriendo justificar que Costa Rica no necesita un Tratado de Libre Comercio con la primera potencia económica mundial, citó como ejemplo el fracaso de México, luego de la firma de su convenio con Estados Unidos.

Nuevamente una sorpresa cuando nos damos cuenta que don Ottón no estaba totalmente informado ni actualizado al respecto, por cuanto el señor Padilla le indica que si México no le ha podido sacar verdadero provecho al Tratado Comercial ha sido porque no han logrado implementar una agenda complementaria de desarrollo del país, para
poder competir en condiciones similares, jamás iguales.

Es decir que el supuesto fracaso de México, que ocupa el tercer lugar entre los socios comerciales de Estados Unidos, se ha debido a las mismas cosas que hoy defiende el partido del señor Solís: la no implementación de una agenda complementaria de desarrollo.

Los señores del PAC, minoría en la Asamblea Legislativa, deben dejar de pensar que la agricultura y el "Volvamos a la tierra" de hace casi 30 años son la solución al problema de subdesarrollo del país.

Independientemente de si apoyan o no el TLC, deben dejar de lado su intransigencia y pensar menos en ellos y más en el país.

Si el TLC se aprueba o no es total y absolutamente secundario, puesto que al país le urge una agenda de desarrollo que nos saque del estancamiento en que hemos estado durante los últimos dos o tres Gobiernos.

Tanto el ICE como el INS, para citar solo a esas dos instituciones, necesitan que les quiten las amarras para empezar a desarrollarse, independientemente de si llega competencia del exterior o no. No podemos seguir pensando en cuánto tiempo y a quién se les compran las líneas de celular o los vehículos de bomberos. Debemos darle agilidad a nuestro país para que podamos ser ágiles en nuestro crecimiento.