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miércoles, 13 de diciembre de 2006

El problema de Costa Rica

La respuesta no se hizo esperar y a mi amigo el politólogo otro colega le contestó...

El problema de Costa Rica


José Andrés Díaz González
Politólogo



Es curioso que en Costa Rica todos suframos del mismo mal, pero nos neguemos a aceptarlo. En “Llamado a la sedición” (Foro, 10/10/06), el señor Tonatiuh Solano dice que un grupo de dirigentes sociales intenta engañar a los costarricenses con argumentos falaces e ilógicos, sin respaldo técnico.

Eso puede ser cierto en unos casos y se aplica a cabalidad a ciertos dirigentes de la clase política. La reciente elección nacional, en vez de caracterizarse por una discusión seria de las ideas que los distintos candidatos y agrupaciones consideraban lo más conveniente para el país, se tornó un despliegue de –me permito parafrasear al señor Solano– “argumentos demagogos, irresponsables y carentes de sentido lógico o técnico”. Lo peor es que muchos individuos que usaron la estrategia que el señor Solano condena, nos gobierna hoy.

Espíritu. Pero hay un punto del comentario que me preocupa aún más: considera las elecciones nacionales como un juego de suma cero. Debo discrepar totalmente porque, entiendo, considera que el pueblo eligió por mayoría a sus representantes y, por tanto, debe dárseles carta blanca para que hagan lo que crean necesario, sin consultar al pueblo. Esto contradice el espíritu de la democracia.

Es cierto que solo un grupo político accede a la Presidencia de la República, pero 8 partidos están representados en la Asamblea Legislativa. Por tanto, más que un juego de suma cero, lo que pasa en el Congreso podría (o debería) asemejarse más a un óptimo de Pareto: las decisiones que tome deben buscar el mayor beneficio para todos los grupos sociales y sectores, sin perjudicar a ninguno.

Incapacidad. Entonces, el problema no reside en que los movimientos sociales deseen intervenir en la política nacional –indispensable en una democracia que va más allá de lo procedimental– sino en la incapacidad de los líderes sociales y políticos de lograr un diálogo enmarcado en respeto, compresión y asertividad mental que les permita encontrar un punto de encuentro a los intereses de los diferentes grupos.

Por tanto, culpar a la dirigencia de los movimientos sociales de paralizar al país no toma en cuenta todas las variables. Si se tratara de buscar culpables, se debería señalar primero a los dirigentes y actores políticos, que tienen obligación constitucional de basar su accionar en la búsqueda del bienestar de toda la sociedad: eso incluye a los movimientos sociales y sus dirigentes; y, por ende, deben gobernar para toda la sociedad y tomando en consideración la opinión, intereses y necesidades de todo los individuos, no solo la propia o la de un grupo. Sencillamente, el problema de Costa Rica es de liderazgo y dirigencia.

La élite sindical y el llamado a la sedición...

Un buen amigo y cliente frencuente nos trajo este cuento. Vieras el miche se armó:

La élite sindical y el llamado a la sedición

Tonatiuh Solano Herrera
Politólogo
vonbreitwieser@costarricense.cr


Resulta bastante preocupante observar, en la coyuntura político-económica en que nos encontramos, cómo algunos actores sociales; hacen un llamado vehemente a la desobediencia civil, al irrespeto a la democracia representativa y a la sedición en general.

Los responsables de hacer éste llamado son los representantes de una élite sindical famosa por su lucha incansable por proteger sus privilegios sectoriales, contenidos en convenciones colectivas, normas y reglamentos que no son más que una bofetada en el rostro del resto de la fuerza trabajadora, de aquellas personas que viven bajo la línea de pobreza, de los sectores económicamente menos favorecidos y desde luego, de todos los costarricenses que por medio de nuestro esfuerzo pagamos sus “incentivos” salariales y sus indecentes beneficios.

Con la excusa de luchar por el bienestar de nuestras instituciones públicas y de oponerse a las políticas “neoliberales” y al “irrespeto” de nuestra soberanía nacional, han sabido burlar a base de argumentos demagogos, irresponsables y carentes de contenido lógico o técnico a una parte de la población costarricense que por ignorancia o por falta de información, inocentemente creen en la justicia de estas luchas.

Se niegan a ceder sus escandalosos privilegios en favor de las clases sociales a las que supuestamente representan; se oponen al diálogo con el Gobierno por carecer de razones fundamentadas para oponerse a todo; carecen de alternativas lógicas y acordes con la realidad política, económica y social del país sobre los proyectos a los cuales se oponen; rehuyen a la idea de darse cuenta de que con fundamentalismos izquierdistas pasados de moda, difícilmente podremos salir del subdesarrollo y competir en un mundo que cada día estrecha más los lazos entre las naciones en una era de libre flujo de información y capitales.

Pero lo más lamentable de todo, es el atropello irresponsable a la historia política y social de éste país. Un país que ha sido ejemplo en el mundo por su capacidad de diálogo y negociación, por la solución pacífica de los conflictos desde la abolición del ejército en 1949 y por contar con un aparato de instituciones democráticas que permiten la canalización de las demandas sociales sin necesidad de recurrir a la violencia callejera, al impedimento del libre tránsito de los ciudadanos, al irrespeto de la voluntad popular expresada en las urnas y al proceso de toma de decisiones que hemos delegado en nuestros representantes ante la Asamblea Legislativa y el Gobierno de la República.

Las elecciones nacionales son un juego de suma cero; el pueblo decidió quiénes son sus legítimos representantes y por tanto quiénes no lo son. No se puede paralizar a un país porque a un grupo minoritario se le ocurra arrogarse la representación del pueblo y la definición de la agenda nacional.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

Los que van a potenciar o mermar el TLC

Un sábado de estos entró al bar con unos amigos un muchacho con cara de saber lo que dice, o por lo menos eso aparentaba...

Ustedes saben que uno, un poco aburrido de oir las majaderías de siempre, se interesa por saber lo que los universitarios de hoy opinan.

Esto es lo que más o menos le entendí:


Los que van a potenciar o mermar el TLC

Ing. Fernán Campos Rojas, Lic
Presidente de la Asamblea Nacional de la Red Nacional Consultiva de la Persona Joven
Ex Presidente de la Federación de Estudiantes del Instituto Tecnológico de Costa Rica
ced. 1-1154-0182



Producto del bono demográfico de finales de los 70 y principios de los 80, el 43% de la población nacional viene a ser joven. Costa Rica nunca ha contado con una generación de jóvenes tan amplia y preparada para asumir las riendas del país como en estos momentos. Somos un país de jóvenes.

Ante dicha realidad, tal generación debe ser aprovechada en un esfuerzo directo y tangible para desarrollar el país. Un desarrollo que debe de estar basado sobre la educación, los valores, el empresarialismo, emprededurismo, y con perspectiva de visión de futuro con sentido social.

El ímpetu del joven da el valor agregado de la fuerza y creatividad. Estos, canalizados a través del esfuerzo nacional conjunto de desarrollo dinamizan e innovan los sectores, ayudando a ser más competitivas las industrias e instituciones.

El Estado, mediante políticas y programas de desarrollo es el que esta designado a ser el líder del proceso para armonizar uno de los principales engranajes del país. Entre ellos, el factor juventud entendido como protagonista y línea de acción directa.

Es ahí donde oportunidades que enfrentamos los costarricenses, como el CAFTA afirma su importancia. EL CAFTA ayuda a asegurar las relaciones comerciales con la primera potencia del globo, y también abre la puerta a la posibilidad de la inversión extranjera y de emprender. Lamentablemente Costa Rica no es autosuficiente y necesitamos por eso enlazarnos al mundo.

Los jóvenes estamos preparándonos y empezando a asumir nuestro rol, necesitamos también que el contorno se facilite. El CAFTA, como herramienta de desarrollo, es un elemento ideal para generar el panorama que la juventud requiere. Entendido como eso, una herramienta y no una política de Estado como algunos opositores la tergiversan. Adicionalmente, el esfuerzo nacional por su eficiencia y competitividad deben de ser elementos obligatorios en este intento de progreso si el éxito se desea alcanzar. Ambos elementos desvinculados no traerán la bonanza que anhelamos.

Costa Rica va por buen camino, esta despertando otra vez. La generación de jóvenes en este momento serán los abanderados que potenciaran o mermaran los impactos del TLC, no el TLC por si mismo. Debemos invertir en juventud, y eso significa salud, educación, vivienda, créditos y empleo. Los réditos de este impulso creará una sociedad con más oportunidades, más sana, más prospera y más solidaria.

No entramos todos en el mismo saco


Esta pobre entró a mi bar bien indignada a pedirse una frías. Venía a clases y resulta que se encontró por Derecho a unos pachucos que casi no la dejan pasar.

Aquí les paso lo que me conversó:


No entramos todos en el mismo saco
Andrea Sánchez Víquez

En el marco de las manifestaciones de este 24 de octubre en contra del
Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, ciertos sectores
manifestantes dan la impresión de estar aportando mas bien un argumento
de peso a los que si apoyan el Tratado.

Frente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, un
pequeño grupo de manifestantes que con dificultad pasaba el centenar,
bloqueó, una vez mas, el tránsito entre las rotondas de la Hispanidad y
La Bandera. Era difícil precisar si los manifestantes pertenecían a la
mencionada Casa de Enseñanza o no, ya que en su mayoría cubrieron su
rostro con pasamontañas o pañuelos al mejor estilo guerrillero. Lo
preocupante no es solamente que los jóvenes se escuden en el anonimato
con la evidente intención de evadir cualquier acción civil o incluso
penal en su contra, sino también la creciente violencia solapada en
slogans pseudos revolucionarios e intolerantes importados de otras
latitudes que lamentablemente si han tenido la necesidad de defender con
sus vidas lo que los costarricenses desde hace mucho tiempo tenemos la
posibilidad de defender con el voto.

Todos los que presenciamos estos bochornosos acontecimientos pudimos ver
como sin ningún pudor y aún menos remordimiento, algunos manifestantes
acunaban piedras como potenciales armas, insultaban a la prensa que
cubría la noticia, vandalizaban las calles con frases racistas e incluso
al final de la noche encendieron la madera y las llantas que eran parte
de la barricada dejando en la calle un puñado de basura en vez de una
explicación sobre las desventajas del Tratado, como muchos hubiésemos
esperado. Como estudiante de la UCR no puedo mas que repudiar este tipo
de manifestaciones que mas que exponer un argumento en contra del
Tratado, lo único que logran es dañar los derechos civiles de los que no
participamos en la protesta, indisponer a la opinión pública en contra
del resto del Movimiento Estudiantil y acrecentar la sensación de
inseguridad en el país. Me atrevería a decir que la gran mayoría de los
más de 20000 estudiantes de la UCR condenan y rechazan que un grupo
minoritario se cobije en las instalaciones de la Ciudad Universitaria
para desde ahí violentar los derechos de sus compatriotas con la excusa
que solo da la soberbia de pensar que se posee la verdad absoluta.

¿Existe la democracia "de la calle" como ha afirmado la ANEP?, ¿es mas
legítima la calle que las urnas?, No, no lo es desde el momento en que
como sociedad decidimos vivir en una democracia donde se ejecuta la
voluntad de la mayoría y se conserva la representatividad de las minorías.

El destino del TLC se decidió el 5 de Febrero en las urnas electorales.
Quien pretenda venir a cambiar ese destino ahora es quien verdaderamente
atenta contra la soberanía del pueblo.